Llegamos a Nadie en un momento en que la empresa funcionaba muy bien, pero la marca no conseguía expresar todo lo que la empresa ya era, ni representaba el futuro al que quería avanzar. Nadie nos ayudó a encontrar la manera de hacerlo. Y cuando la encontramos, empezamos a tomar decisiones de otra manera: sobre el producto, las tiendas, los equipos, sobre con quién queremos trabajar… Hoy tenemos un
proyecto de marca que es también un proyecto de empresa.